¿La vida pasa o nosotros nos quedamos por el camino?

Unos bancos mugrientos,
un reloj sin horas,
un andén ajado,
un lobo perdido,
una estación rota
un tren oxidado.
En el andén no había nadie,
solo yo y mi sombra vacía.
El suelo de la estación brillaba,
a pesar de su baldosas sucias, grises,
con el tintineo de las farolas.
Había algo especial en el ambiente.
Desde las ventanas sombrías
los pasajeros me miraban,
asustados, infelices,
como vagón sin locomotora.
Por fin llegó mi hora,
Sería mi noche de suerte:
Sin billete ni prisas,
y las horas pasaban.
Sonó el reloj 7 veces.
El andén conmigo se movía
las traviesas a mi paso, crujían.
el tren quedaba atrás, lleno e inerte.
Por fin llegó la hora.
Un viaje a ninguna parte.
Mi andén volaba
y el tren atrás... se perdía.
un reloj sin horas,
un andén ajado,
un lobo perdido,
una estación rota
un tren oxidado.
En el andén no había nadie,
solo yo y mi sombra vacía.
El suelo de la estación brillaba,
a pesar de su baldosas sucias, grises,
con el tintineo de las farolas.
Había algo especial en el ambiente.
Desde las ventanas sombrías
los pasajeros me miraban,
asustados, infelices,
como vagón sin locomotora.
Por fin llegó mi hora,
Sería mi noche de suerte:
Sin billete ni prisas,
y las horas pasaban.
Sonó el reloj 7 veces.
El andén conmigo se movía
las traviesas a mi paso, crujían.
el tren quedaba atrás, lleno e inerte.
Por fin llegó la hora.
Un viaje a ninguna parte.
Mi andén volaba
y el tren atrás... se perdía.





