Te sorprendí
con una diadema en el pelo
y tu vestido azul
al otro lado del cristal.
Llorando te sonreí
y se me escapó un te quiero
sintiendo la oscuridad
como un candil sin luz.
Ya no había azahar
sino crisantemos en el jardín
de tu pecho sereno
dentro del ataúd.

Hace ya 7 años y ya... ya no se si te quiero;
solo se que, entre los vivos, yo sigo muerto.
solo se que, entre los vivos, yo sigo muerto.




